miércoles, 26 de octubre de 2016

¿CÓMO SE USA EL GRAFENO EN MEDICINA?

Hace poco, se han realizado unas investigaciones que determinan que el grafeno podrá emplearse para mejorar los tratamientos contra una enfermedad tan dañina como es el cáncer. El tratamiento de esta enfermedad tiene como objetivo, de manera general, la destrucción de las células enfermas intentando afectar lo menos posibles a las células sanas.
La búsqueda incesante de un método que permita dirigir el tratamiento contra una zona concreta del organismo sin afectar a las demás podría encontrar respuesta en el grafeno, ya que diversos estudios han puesto de manifiesto que combinando este material con diversos fármacos es posible aumentar la carga de medicación que llega a las células cancerígenas, incrementando las posibilidades de éxito del tratamiento.
Otra de sus aplicaciones en el ámbito de la biomedicina podría ser la creación de implantes neuronales que sustituyan a los tejidos orgánicos dañados, ya que las células nerviosas funcionan básicamente por medio de una corriente eléctrica. Las propiedades del grafeno lo convierten en un candidato idóneo para la creación de este tipo de implantes, pudiendo ser un reemplazo para circuitos nerviosos lesionados o incluso creando implantes de retina que contribuyan a devolver la vista a los pacientes que la han perdido.
Pero su uso no solo se limita a la regeneración del tejido nervioso, sino que ya se especula con la posibilidad de crear implantes musculares y de huesos a partir de este material, cuyas propiedades superan las de los materiales actuales.


Resultado de imagen de grafeno

Para tratar el cáncer, se intentaría inyectar partículas de grafeno sobre las células afectadas. Así, gracias a la propiedad de absorber la luz infrarroja que tiene este material, se aplicaría la radiación directamente sobre las células cancerígenas, causando de esta manera el menor daño posible al paciente.


Una de las propiedades más destacadas del grafeno es que resulta perfecto para ser un componente de  circuitos integrados, al tener un consumo eléctrico menor, inferior incluso al del silicio. Por eso, se recomienda aplicarlo en ortoprotésicos donde es importante tener una importante durabilidad de las cargas de baterías, ya que dan una mayor autonomía al paciente.
El grafeno también es un material muy elástico, duro e, incluso, 200 veces más resistente que el acero. Sólo con mencionar estas características ya nos podemos hacer una idea de que puede convertirse en el elemento básico de la confección de férulas o  tutores,  en los que la ortopedia de hoy en día aplica el aluminio, el acero y el titanio, para conseguir la dureza y resistencia necesarias.
Por último, es importante señalar que el grafeno también es un material tan ligero como la fibra de carbono, con lo que resulta muy interesante para aplicarlo en los elementos ortopédicos cuyo peso se convierte en un problema para que sus usuarios puedan manejarlos.




Hecho por: Ángel Castillo


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